Las Vacunas Funcionan pero ¿por qué aumenta el movimiento anti-vacunas?

Durante esta semana, del 24 al 30 de abril, se ha lanzado una campaña desde la OMS, la Semana Mundial de la Inmunización 2017. Esta campaña posee un claro objetivo y es el de concienciar que la inmunización salva millones de vidas, protegiendo de la morbilidad a personas de todas las edades. Y es que no podemos obviar que la vacunación es una de las intervenciones sanitarias más rentables de las que disponemos actualmente, ya que permiten que cada año puedan prevenirse la enfermedad, discapacidad o incluso la muerte de millones de personas. Pudiendo considerarse como uno de los avances, sino el mayor, en la lucha contra las enfermedades.

Según datos que muestra la OMS en su web, durante el año 2015 se administraron 3 dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina a unos 116 millones de niños. Asimismo el 85% de la población infantil mundial, antes de su primer año de vida, recibió una dosis de la vacuna contra el sarampión. (Aquí podéis consultar esta información)

syringe-1884779__340Por tanto, parece claro entender que una vacunación adecuada y sistemática es un elemento esencial que permite tener una cobertura  sanitaria universal adecuada. La Vacunación o inmunización es una estrategia fundamental que permite luchar contra otros problemas de salud, como puedan ser la resistencia a los antimicrobianos o la atención prenatal y del recién nacido.

Pero a pesar de lo importante que es para la salud de la población, y de los individuos, el mantener y desarrollar programas de vacunación para luchar contra numerosas enfermedades o trabajar para reducir la resistencia a antimicrobianos, resulta increíble el auge de los movimientos anti-vacunas. Auge cada vez más alarmante y que incluso pueden llegar a representar grandes problemas de salud pública.

Este incremento en la actividad de los movimientos antivacunas ha hecho cundir las alarmas de numerosos organismos, como pueda ser ya en el año  2015 cuando la OMS alertó del alarmante auge de los movimientos antivacunas, como se puede comprobar en este artículo de El Mundo. O como puede verse en este artículo del pasado abril del año 2017, donde habla de la epidemia de sarampión que se da en algunos países de Europa. (Nota: Aunque estos datos proceden de medios de comunicación generalistas, no es menos cierto que es un grave problema de salud, y simplemente por el hecho de que han sido recogidos por dichos medios debe dar una idea de la repercusión que tienen.)

Pero, cuando leo este tipo de noticias y ves cómo el movimiento antivacunas ha proliferado, desarrollándose y llegando cada vez a más personas, no puedo menos que plantearme

¿CÓMO HAN CONSEGUIDO, LOS MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS, ESA RÁPIDA PROLIFERACIÓN?

Cierto es que los sentimientos antivacunas no son nuevos, de hecho pueden trazarse hasta casi los mismos orígenes de las vacunas, la presencia de estos movimientos en internet y más concretamente en las redes sociales, ha hecho que su desarrollo y proliferación sea muy elevada.  De hecho pudiera parecer que el mensaje o mensajes del movimiento antivacunas se hayan extendido de modo casi incontrolado gracias a esta autopista de la información.

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Pero su rápida difusión no ha podido deberse en exclusiva al medio, sino que el análisis de sus estrategias de comunicación e incluso los mensajes repetitivos que manejan, nos podría dar una idea de qué expresan y de cómo lo hacen.

¿Quizás analizando esto pudieran plantearse estrategias adecuadas para contrarrestar su (peligroso) mensaje?

Con este objetivo comencé a buscar artículos de investigación y encontré un artículo escrito por la investigadora Anna Kata, titulado “anti-vaccine activists, Web 2.0, and the postmodern paradigm – An overview of tactics and tropes used online by the anti-vaccination movement”, publicado en la revista Vaccine en el año 2012.

En este artículo se ofrece un interesante análisis de las tácticas que usan estos movimientos antivacunas para la difusión de su mensaje, así como los mensajes más habituales que usan a la hora de “debatir” con las personas que no comulgan con sus mensajes o que, directamente, están a favor del uso de las vacunas.

Vamos a ver algunas tácticas de comunicación que usan estos movimientos antivacunas:

  1. Denostar los estudios científicos, indicando que el método científico no es válido cuando éste se aplica a estudios científicos que demuestran la eficacia de las vacunas. Aunque a la vez ensalzan los “estudios” que aseveran que las vacunas son peligrosas
  2. Presentan lo que puede definirse como “Hipótesis cambiantes”, es decir cuando se desarrollan estudios científicos que refutan sus teorías, rápidamente se adaptan y cambian la teoría original para presentar una nueva que explique la peligrosidad de las vacunas.
  3. El movimiento antivacunas identifican y tratan de forma despectiva a aquellos que son críticos con los postulados de dicho movimiento. Incluso llegando a censurar aquellos comentarios, en blogs, páginas de Facebook o Twitter de personas afines a este movimiento, que no se ajusten a su ideario.
  4. Desarrollan un ataque constante hacia aquellos que se oponen al movimiento antivacunas. Esta autora refiere casos, en EEUU, donde el movimiento antivacunas ha denunciado a autores que han escrito libros que han sido críticos con dicho movimiento.

Pero el movimiento antivacunas no sólo desarrolla claramente unas estrategias de acción y comunicación, sino que además pueden identificarse una serie de elementos o temas recurrentes en su discurso. Según la autora Anna Kata, los principales mensajes recurrentes que detectó durante su investigación, fueron los siguientes:

  1. “No soy un anti-vacunas, sino alguien a favor de aumentar la seguridad de las vacunas”.
  2. “Las vacunas son tóxicas”
  3. “Las Vacunas deberían ser seguras al 100%”
  4. “No se pueden probar que las vacunas son seguras”
  5. “Las vacunas no nos han salvado”
  6. “Las vacunas no son algo natural”
  7. “Hay que elegir entre las enfermedades y los problemas derivados de las vacunas”
  8. “Galileo también fue perseguido”
  9. “La Ciencia se equivocó antes”
  10. “Tanta gente no puede estar equivocada”
  11. “Los escépticos creen….”
  12. “Estás al servicio/en el bolsillo de las Farmacéuticas”
  13. “No creo en las coincidencias”
  14. “Yo soy un experto en mi propio hijo”

¿HABÉIS VISTO O RECIBIDO ALGUNA DE ESTAS FRASES EN ALGÚN MOMENTO?

La autora llega a una conclusión inquietante, que comparto, y es que los movimientos antivacunas se fundamentan en un paradigma moderno de la medicina, es de hacer tu propia búsqueda de información relativa a la salud. Esto, fundamentado o camuflado en el empoderamiento del paciente y el compartir la toma de decisiones y los motivos de la misma, con respecto a tener un papel activo en el cuidado de la salud.

direction-1033278__340.jpgLa existencia de numerosos lugares en internet con información no contrastada o directamente falsa acerca de las vacunas, pero que apela a los sentimientos y al factor empático, hace que muchas personas puedan acceder a un conocimiento incorrecto, que conducirá a malinterpretaciones y a una toma de decisiones inadecuadas con respecto a la seguridad de las vacunas. Quizás dando como resultado la decisión de no vacunarse o no vacunar a sus hijos.

Sin duda resulta necesario que se desarrollen políticas y acciones adecuadas para frenar la propagación de este tipo de movimientos.

Algunos elementos sobre los que esta autora (Anna Kata) propone pivotar estas acciones serían:

  • Apelando a las emociones.
  • Fomentar la educación para evitar la información errónea.
  • Crear páginas web con evidencias científicas acerca de las vacunas, como puede ser esta de la OMS.
  • Crear y lanzar campañas en redes sociales.

Queda mucho por hacer porque, en la actualidad, el movimiento antivacunas está ganando fuerza y parece que se extiende con cierta rapidez.

Las autoridades sanitarias y organizaciones, tanto públicas como privadas, cuyos objetivos se centren en la investigación y cuidado de la salud de la población, a veces pueden dar la impresión de que son cómo estos personajes, cada uno en un extremo de un banco y haciendo las cosas por su lado.

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Pero no es sólo estar unidos, que es imprescindible, sino que se proceda a desarrollar acciones que puedan tener resultados rápidos con el objetivo de revertir este auge que parece tener el movimiento antivacunas y que ese crecimiento tan elevado en países de nuestro entorno, como Italia, no se expanda a España.

E incluso podamos ayudar a la reversión de dichos movimientos a nivel internacional.

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